¿Pueden los recuerdos influir en nuestra vida? ¿Puede resultar afectado el presente por lo que hemos vivido en el pasado? ¿Puede el destino juntar dos personas que se creen destinadas a estar separadas?

sábado, 14 de julio de 2012

4- Tu culpa, mi culpa, nuestra culpa.



Ella no contestó, lo miró fijamente como si fuera a decirle algo. Claro que no era un error...
-Déjame Raúl.
Se dio media vuelta y caminó hacia la puerta de salida del edificio, la cual daba a la calla Alcalá, número 518. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, por las cuales luchaba para que no cayeran. Cogió el casco de su moto y se lo puso, suspirando. Montó y arrancó el pequeño vehículo, saliendo del portón principal y yendo por la calle, lo más rápido que podía. Fue por la autovía, se metió en dirección contraria. Si para Anna era un error, ¿qué más daba vivir? "Estoy mejor muerto", se dijo. Dio velocidad con el manillar, asustando a los conductores de los numerosos coches que pasaban por la carretera, hasta terminar chocando con uno, del impulso que cogió saltó el coche, cayendo a la carretera, quedándose inconsciente mientras las ruedas delanteras de un Kía Cerato rojo le pasaron por encima de la espalda. Mientras tanto Anna era ajena a todo, estaba comiendo con el equipo, si se podía llamar comer a estar sentada mirando el plato, sin probar nada. Claro que quería a Raúl, claro que para ella él no era un error, ¿cómo lo iba a ser? Dani la miraba constantemente, como pidiéndole explicaciones, cuando sus miradas se cruzaban ella bajaba la cabeza, y miraba al suelo. Se arrepentía de lo que acababa de hacer, pero tenía dudas, tenía miedo... En ese momento, algo sintió en el corazón, algo no iba bien. Miró a Dani, pidiéndole ayuda. Se levantó y fue rápidamente con ella, la cogió de la mano y salieron fuera.

-¿Qué ocurre?
-Llama a Raúl.
-¿Qué?
-Que llames a Raúl.

A Anna le temblaban las manos. Sacó su móvil y se lo dio a Dani, como pidiendole que llamara él. Dani le devolvió el móvil.

-Llamas tú. Tu le hiciste eso, tú lo arreglas.
Anna marcó el número que se sabia de memoria y esperó.

Pero nadie contestó. Uno a uno, pidió a todos los del equipo que llamaran, hasta que, al final, Dani se decidió. Se lo cogieron.

-¿Raúl?
-¿Es usted familiar o amigoo?
-Amigo, ¿qué le pasa a Raúl?
-Ha tenido un accidente con su moto, entró en sentido contrario a la autovia.

Dani no dijo nada, se le llenaron los ojos de lágrimas, Anna lo agarró mientras gritaba:

-¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa?
-P...pero.. ¿Está bien?
-No muy bien, cayó de cabeza y un coche le pasó por encima de la espalda.

Dani suspiró, temiéndose lo peor con las palabras que aquel desconocido decía de su amigo.

-¿Ha.. ha muerto?
-Ha entrado en un coma vegetal, corre riesgo de sufrir muerte celebrar debido al gran traumastimo craneoencefálico que ha sufrido.

Anna se derrumbó al oir las palabras de Dani.

-¿Qué le pasa, Dani?

Dani agradecio como pudo a aquel desconocido que tambien le dio más datos sobre donde estaba Raúl. Colgó el móvil y se quedó absorto mirando al frente mientras, a su lado, Anna no dejaba de llorar y le cogía la cara a Dani para pedirle explicaciones.

-Dani, ¿qué coño le pasa?
-¡Está casi muerto! ¡Todo por tu culpa! ¡Por tu putas dudas de mierda!
Dani entró de nuevo al comedor a comentarle a los demás la noticia, mientras Anna se quedaba en shock, a la vez que las lágrimas caían de sus ojos. Pasó un rato, Anna seguía sola, mirando al frente, era incapaz de moverse, seguía llorando. Dani le tocó la espalda. Ella no se giró.

-Oye, ahora lo importante es él, no lo que tú le hayas dicho- dijo muy serio. -Nos vamos a verle.

Anna no respondió, ni se giró. Dani tampoco esperó respuesta, la cogió y la llevó a su coche. No hubo conversacion, porque ella no contestaba.

-Tú le quieres, ¿No?
Anna solo seguía llorando y llorando.
Poco después, llegaron al hospital, a la zona de Urgencias. Anna se sentó sola en una silla de esas incómodas en las que no aguantas más de una hora, mientras que los demás charlaban. Flo fue con ella.
-¿Por qué se ha ido?

No pudo evitar llorar aún más.,

-P...po...rr... Por mm..mi... Culpa-pudo decir ella mientras lloraba.

Flo la abrazó. Ella se apoyó en su pecho.

-Tranquila.

-Mo.. morirá por mi culpa.. y..
-Se va a poner bien, Anna, es un chico fuerte.
-Me odiará..
-Dudo que lo haga, está demasiado enamorado de ti.

Eso la derrumbó más aún. Salió de allí a fumar, pero fue incapaz. Cerca habia un parque. Se sentó sola en un banco, con el móvil entre las manos que aún le temblaban. Siguió llorando. Dani salió a buscarla, se arrepentía de las palabras que anteriormente le había dicho. La encontró en ese parque donde, cuando eran amigos, quedaban todos los días.

-Anna..
-Dime.
-Ya ha salido el médico.

jueves, 12 de julio de 2012

3- Nada de esto fue un error, ¿o sí?

Ella sonrió al verlo, allí, solo, apoyado en la pared y con los ojos cerrados. No quería admitirlo, pero Raúl tenía algo que lo hacía diferente a los demás. Él abrió los ojos y la miró poco después de que Dani se fuera. No puedo evitar sonreír al verla, se separó de la pared y se acercó a ella, despacio, con infinitas dudas en su mente. Estaba enamorado, sí, de ella. Pero, ¿y ella de él? No podía decirle nada hasta que no tuviera claro que ella sentía lo mismo, aunque ese fuera, posiblemente, el último día que pasaran juntos. Tenía miedo de asustarla, miedo de que ella no quisiera volver a verlo, o de que no le volviera a hablar. Miedo de que ella dejase de reir por cada tontería que él decía.
Anna le miraba a los ojos, con miedo, no tenía nada claro, no sabía lo que sentía por él, sólo que, simplemente, Raúl era ese chico especial que lo tenía todo. Guapo, dulce, gracioso, atento. Las cuatro características que ella buscaba en un hombre.

 -¿Y bien?-preguntó Anna.
-¿Bien?-dijo Raúl que estaba ausente en ese momento, y absorto mirando sus ojos.
-Sí, ¿qué querías?
 -Yo no te he llamado.
-Entonces, ¿por qué me ha traído Dani aquí?
-No lo sé.

 En ese momento, se sentía extraño. Nunca había sido tan tajante con ella y mucho menos entendía por qué la mentía. Raúl sí que sabía el motivo por el cual Dani la había llevado con él, y es que estaba empeñado en que le dijera lo que sentía por ella.
 Pero no iba a ser capaz de decírselo. Miró de nuevo sus ojos. Seguían siendo los mismos perfectos ojos azules que esa mañana estaban llenos de lágrimas. Ahora no. Pero la vio asustada, creyó que era su culpa, y él la quería, no podía asustarla.

-Perdona.-le dijo mientras la cogía por la cintura.- hoy no estoy muy contento.
-Te entiendo.
-¿Ah sí?
-Sí, bueno, por lo de que acaba el programa y tal.-dijo ella mientras lo abrazaba y apoyaba su cara en el hombro de Raúl.
 -Claro.. eso.. -Suspiró, de alguna manera tenía que fingir que no sentía nada por ella.
 -Raúl.. ¿Es por eso?
-Claro, ¿por qué iba a ser si no?
 -No lo sé..
-Ni que estuviera enamorado de ti.

Al momento, se arrepintió de sus palabras.
Ella se apartó. Lo miró, sorprendida, y sin decir nada volvió a entrar al comedor. Raúl podia escuchar a Dani dentro:

-¿Anna? ¿Qué ha pasado? Joder...

Pocos segundos después salió Dani del comedor corriendo y vio allí a Raúl, sentado en el suelo, apoyado en la pared y llorando.

-Raúl..
-La he cagado joder, la he cagado. -dijo cerrando los ojos, suspirando.
-¿Qué le has dicho?
 -Que ni que estuviera enamorado de ella..
 -Tranquilo, Raúl..
 -No, tranquilo no, le he hecho daño y no me lo va a perdonar.
 -Ven-le dijo Dani mientras lo agarraba del brazo y lo empujaba hacia su camerino.
-Ahora quiero que te quites las lágrimas, que entres ahí, al comedor, y que hagas como si nada. Es lo mejor. -No es lo mejor, es lo más fácil. He arruinado el ultimo día que podría estar con ella. ¿Te das cuenta? Soy gilipollas.
-No digas eso.
 -Vamos, Dani, lo sabes perfectamente. A lo mejor ni siquiera tendría que haber hablado contigo.
 -¿Por qué no?
 -Porque esto es mío, es lo que yo siento por ella, es mi error.
-¿Error?
 -Sí, ha sido un completo error el enamorarme de mi mejor amiga.
-Eso no te lo permito, tío, Anna no es un error, y enamorarte de ella menos. ¿Me entiendes?
 Seguían cayendo lágrimas de sus ojos.
 -Vamos, Raúl, ve allí.

Salieron del camerino y por el pasillo aún Raúl se secaba algunas lágrimas de su mejilla. Dani abrió la puerta.
Anna miró a Raúl, para después volver a mirar su plato, el cual seguía intacto. No había comido nada, entre que se acababa el programa y lo que le había dicho Raúl, se le había quitado el apetito. Se puso en pie y salió por la misma puerta donde estaba él. Raúl miró a Dani, suspiró, y corrió detrás de ella por el pasillo, cogiéndola de la camiseta, haciendo que se girara.

-¿Qué?
-Lo de antes no era verdad.
-¿El qué?
-Lo de que no estoy enamorado de ti.
-Es un error.
-¿De verdad para ti soy un error?

miércoles, 11 de julio de 2012

2- Y si te evito no es porque no te quiera.

En ese momento un pensamiento cruzó por la mente de Raúl, miró asustado su reloj, quedaban solo unas horas para el comienzo del programa, tenía que leer su guión, comer, ir a maquillaje... Ella se dio cuenta y se apartó un poco.
Raúl volvió a centrar sus pensamientos en Anna, en la pequeña rubia de ojazos azules y mojados que tenía delante. Como disculpándose, la miró y esbozó una sonrisa y sin decir nada, la besó en la mejilla.
Anna sintió ese beso diferente y mejor respecto a todos los demás que le habían dado. Cerró los ojos deseando que el tiempo se parara en el momento en el cual los labios de Raúl tocaron su mejilla, queriendo saber por qué tenía esa sensación de complicidad y mariposas en el estómago.Pero como todo, ese momento tuvo que acabar. Raúl salió de su camerino dejándola a ella allí, sola. Siendo el camerino de cualquier otra persona, probablemente Anna hubiera pasado allí mucho tiempo, viendo todas las cosas que tenía escondidas. Pero algo en aquel camerino la hacía tener miedo y dudas, decidió salir de allí cuanto antes, a pesar de que adoraba el olor que había en aquel cuarto.

Volvió a caminar hasta la zona de maquillaje, tenían que retocar aquellas zonas distorsionadas por su lagrimas. Mientras, pensaba en Raúl, en la cercanía a la que habían estado sometidos los labios de ambos, y qué hubiera pasado si se hubieran besado. Quizás ella no sintiera nada, o lo sintiera todo, como aquel 30 de Diciembre, un beso en el cual creyó verse enamorada de Raúl, a pesar de que, en aquellos tiempos, le veía sólo como un amigo.

Cuando terminaron de maquillarla de nuevo y mientras algunas de las maquilladoras le reprochaban en broma sus lágimas, ella se prometía a sí misma no volver a pensar en su relación con Raúl en todo el día. Cierto era que lo veía imposible, pero era el último día y quería disfrutar del equipo.

 Fue al comedor, apenas quedaban tres minutos para la hora en la que se reunían todo el equipo para comer. Moni, David, Daniel, Flo, Raúl y Juange ya se encontraban allí. Mónica y David se hacían diferentes carantoñas y se daban varios besos; Dani, Flo y Raúl se reían, a la vez que Juange trasteaba su iPhone. Anna se dirigió a Juange, abrazándole, intentando evitar a Raúl.
Mientras le abrazaba miró de reojo a Raúl, que les observaba con una sonrisa tonta. Sí, lo que en ese momento más deseaba era acercarse a él y abrazarlo también, pero se giró, y miró a Dani.

-Hola Annita-le dijo él.

Ella no pudo evitar las lágrimas, habían sido compañeros casi tres años y se separaban para no verse en mucho tiempo. Se acercó a él y lo abrazó también. Al separarse vio como, de los ojos de Dani, también salían algunas lágrimas, al menos no era la única, pensó. Pasó por delante de Raúl, intentando evitarlo, pero él la abrazó antes de que ella pudiera hacer nada.

-Te quiero Saimon-le susurró.

 Se estremeció, consiguió soltarse de su abrazo y volvió a emprender el rumbo hasta Flo, al cual no se veía muy animado. Ella intentaba no pensar en Raúl ni en sus sentimientos, sino en su equipo, en el programa, en disfrutar, pero no podía. Sentía la mirada de Raúl en su nuca, un suspiro, y unos pasos andando, posiblemente hacia la puerta de salida. Después, otra persona más. No escuchó nada más, solo se giró y vio que las sillas de Dani y Raúl ahora estaban libres. Suspiró y abrazó a Flo.

-Tío, ¿por qué te vas? Vamos a comer todos juntos.-dijo Dani.
-No puedo.
-¿Por qué?
-No lo entenderías.
-¿El qué no entendería? ¿Que estás enamorado de Anna y que no sabes cómo decírselo?
-No es eso...
-¿Entonces? Conozco esa sensación, me pasó lo mismo con Cristina.
-Pero tú vives con ella y no vas a perderla, yo sí, hoy quizás sea el último día que pasemos juntos. Cada vez que la miro, miles de recuerdos me vienen a la mente, y no puedo evitar soltar mierda salada por los ojos. No sé si estoy enamorado de ella o si solamente es amistad,.. Pero algo hay, y es eso lo que me impide que coma con todos vosotros.
 -Pues por eso exactamente, idiota, porque si hoy fuera el último día que pasáis juntos, tendrás que aprovecharlo.
-Sí, pero... ¿y si ella lo sabe? ¿Y si me evita? No podría con eso, Dániel.
-Eres tonto, tío... quiero que entres ahí, que la cojas de la mano, que la saques aquí y que la beses.
-No soy capaz.
-De acuerdo, como quieras.

Entonces Dani entró al comedor, Anna estaba sentada al lado de Flo, comiendo.

-Saimon, ¿puedes venir?-dijo Dani.
-¿Dónde quieres que vaya contigo?
-Tú ven, por favor.

 No tuvo más remedio que acompañarle, nerviosa, quién sabe dónde la llevaría. La última vez fue por su cumpleaños, una fiesta que le habían montado todos los del equipo, en un restaurante madrileño de lujo. Salieron del comedor, Raúl se situaba a la izquierda, apoyado en la pared, con los ojos cerrados. Dani carraspeó un poco, y se fue, dejando a Anna con el chico sexy de las bromas.

martes, 10 de julio de 2012

1. Notar tu tristeza hasta en la mejor de tus apariencias.


El fino cepillo blanco se deslizaba por su cabello, para colocarlo así en orden. Otra peluquera, de mientras, arreglaba su flequillo, colocándolo a un lado. Anna se miraba en el espejo mientras la peinaban y maquillaban, absorta en sus pensamientos. Era el último día de Otra Movida, después de 500 y pico programas, acababa todo, de repente, aquel 29 de Junio de 2012. Hacía tan sólo un año que, con Tonterías Las Justas, pasó lo mismo, pero aquello fue solo un mes de vacaciones, no tenía comparación con lo de ahora. Se separaban, después de dos años y dos meses, algunos volverían a verse, otros no, y eso era lo que a ella, en parte, más le dolía. Quedarse sin trabajo era lo de menos. Le había costado levantarse aquella mañana, pero no porque estuviera durmiendo, sino al contrario. No había podido dormir en toda la noche, si acaso unas pocas horas en las que los ojos se le cerraban mientras ella intentaba mantenerlos abiertos. Aún no había salido el sol cuando miró el despertador y la hora por primera vez aquella mañana. Dejó escapar algunas lágrimas prometiéndose a sí misma que luego, en plató, no lloraría, o que haría lo posible al menos por evitarlo. Había vivido demasiadas cosas junto a aquel equipo, unas pocas lágrimas, otras tantas desilusiones, pero eso sí, muchas risas. A los pocos minutos, terminaron de maquillarla. Parpadeó un par de veces para verse bien, sonriendo después a sus compañeras, felicitándolas por el trabajo que, amablemente, habían hecho. Salió de aquella sala, camino de su camerino, cabizbaja, pensando en qué haría cuando todo acabara. Sí, pasaría más tiempo en Mollet, más tiempo con su familia, pero a la vez no estaría ni con Flo, ni con Dani, ni con Cris, ni con Raúl.. No tendría a su "familia madrileña con ella". Debido a mirar al suelo mientras caminaba, chocó con alguien. Aquel chico que tantas sonrisas le había sacado y le había hecho reír, Raúl. Le sonrió amablemente y para evitar ponerse a llorar ahora que la habían maquillado, intentó continuar su camino pasando por el espacio que quedaba entre la pared y Raúl. Cuando creía que lo había conseguido el la frenó cogiendola del brazo. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo, y para evitar que Raúl lo notase, apartó su brazo Le miró, como queriendo pedirle perdón por su reacción, no quería apartarse, pero tampoco quería enamorarse ni pillarse por él, cosa que estaba empezando a sentir y no le gustaba nada. ¿Ella y Raúl? No. No pegaban ni con loctite, a pesar de llevarse bien y haber conseguido una gran complicidad en esos 9 meses de trabajo juntos. Raúl era su amigo, ella estaba convencida de eso, incluso lo consideraba su mejor amigo allí en Madrid. Tal vez no era perfecto, pero ¿quién lo es? Recordó mientras lo miraba a los ojos todas esas veces que había ido con él y con Juanger a tomar algo a algún bar perdido de Madrid que solo conocían ellos. Recordó todas esas veces que habían hablado. Recordó también todas las risas que él le había sacado cuando sabía que ella estaba mal, mientras que los demás ni siquiera se daban cuenta. Sabia que no iba a ser capaz de pronunciar una sola palabra sin llorar, así que se limitó a sonreirle como queriendo agradecerle todas esas cosas. Raúl acarició su cara, mostrándole confianza, ya había visto que ella estaba mal y que necesitaba apoyo. No dijo nada, simplemente cogió su mano suavemente y la llevó hasta su camerino. Cerraron la puerta con llave para que nadie pudiera molestarlos, se sentó en el sofá y la sentó a ella encima.

-Y ahora, me vas a contar lo que te pasa, pequeña.

"Pequeña".. Cuántas veces incontables la había llamado así, cuántas.

Respiró un par de veces y lo agarró de la mano, buscando confianza, o intentando no llorar. Él le sonrió y con la mano libre le apartó el flequillo de la cara. Ella lo miró, y, con su mano entre las suyas, comenzó a decir:

-Te..t...te voy a echar de menos.

Ya era incapaz de reprimirlo y sus ojos se fueron mojando poco a poco, las lágrimas cayeron por su cara llevandose con ellas todo el maquillaje. Él, con la única mano libre, con la misma con la que le había apartado el flequillo segundos antes, le quitó alguna de esas lágrimas de la mejilla. En ese momento, si se sinceraba, Raúl no sabía qué hacer. Buscaba en su mente una solución mientras miraba sus ojos azules, ahora un poco más puros, limpios, húmedos, debido a sus lágrimas. Algo del maquillaje se le había estropeado, pero seguía estando igual de preciosa, pensaba él. Se había dado cuenta, después de mucho pensar, y muchas rayadas de cabeza, de que estaba enamorado de ella. Ella miró sus ojos, y se dio cuenta de que, ahora sí, él también estaba triste. Soltó su mano, que antes había apretado con fuerza, y lo abrazó. Apoyó su cara en el hombro de Raúl y siguió llorando. Él también la rodeó con sus brazos. Tampoco se estaba tan mal abrazada por Raúl, pensó Anna, pues teniendo en cuenta el día que le esperaba aquello era lo más reconfortante y cómodo. Él se levantó, cogiendola a ella como si fuera una princesa, o eso pensó ella. Seguían cayendo lágrimas por su mejilla cuando se apartó un poco para mirarle la cara. Ahora él también estaba llorando. Ambos se pusieron en pie, mirándose a los ojos. Sus caras quedaban a milímetros de distancia, y por ambos rostros caían lágrimas de impotencia, rabia, y tristeza, mientras se miraban. Se intentaban secar aquellos pequeños rastros de agua salada que procedían de sus ojos, pero no cesaba. Raúl pegó su frente a la de Anna, mirándola aún más, cogiéndola de la cintura. En su mente se dibujó el momento aquel en el que Anna, decidida y sonriendo, le cogía de las solapas de la chaqueta y le daba un tierno beso. Ahora, pensaba en que esa situación quizás estaba a punto de repetirse.. o no.