¿Pueden los recuerdos influir en nuestra vida? ¿Puede resultar afectado el presente por lo que hemos vivido en el pasado? ¿Puede el destino juntar dos personas que se creen destinadas a estar separadas?

sábado, 31 de mayo de 2014

7. Aquí estaré esperando mientras vivas.

Habían pasado dos días desde que despertó. Yo no me movía de la habitación, hasta pasaba ahí las noches, y sólo cuando venía su madre me atrevía a dejarle solo. Era ya una rutina, una manía. Estar con él, como le prometí. Y creo que él lo agradecía. Apenas hablaba y se movía, comía a través de una pajita, asentía y negaba con la cabeza, a veces me cogía la mano.. Y yo me atrevía a darle picos, sólo para ver esa sonrisa que se le quedaba.

Nada parecía importarle, ni siquiera que había estado a punto de morir. Me acuerdo de la sonrisa que ponía cuando su madre iba a verle. Era algo que nunca había visto, como queriendo agradecerle protección, quizás, y que estuviera con él. Hizo el amago de presentarnos, o eso creo, pero no hacía falta.

-Yo ya conozco a tu mami, Raúl, me la presentaste.

Asintió y esbozó una pequeña sonrisa.

-Yo me voy, ¿vale?
-Vale cielo, descansa un poco que lo mereces.
-Me daré una ducha y comeré algo, no necesito dormir.

Raúl empezó a negar, mirándome y cogiéndome la mano. Me transmitió mucha ternura.

-¿Quieres que me quede?

Asintió.

-Pues me quedo, con tu mami, ¿vale? Y que me cuente cómo eras de chiquitín.
-Era más revoltoso.. Pero menos que ahora, ¿eh? Se pasaba el día jugando en casa y diciendo que era reportero y que me tenía que preguntar cosas.
-No ibas mal encaminado, ¿eh? -Mi sonrisa en aquel momento tenia que ser monumental, imaginarle de pequeñito.. -¿Y qué más?
-Decía que nunca iba a enamorarse, que.. ¡Ay, Raúl!

Le había apretado la mano, para que se callara. Yo empecé a reírme y me acerqué a él, a pocos milímetros, sonriendo.

-Pero si ahora estás enamorado..

Me señaló, y su madre y yo empezamos a reírnos.

-¡Oye, que eso no me lo habías contado! ¿Estás enamorado de Annita?

Se puso rojo y me abracé a él, acariciándole la cara. Me acordé de aquel momento en Otra Movida, cuando lo de la ceja. Ya apenas le quedaba cicatriz.

-Bueno, bonito, ahora van a venir las enfermeras, me voy con tu mami a tomar un café, ¿vale?

Asintió.

-No tardamos, te lo prometo.

Y salimos de la habitación, después de darle un beso cada una en la mejilla. Yo me estaba aguantando las lágrimas, no sé cómo tenía fuerzas, pero las estaba aguantando. Llegamos a la cafetería y pagué dos cafés, uno para Montse y otro para mí, y nos sentamos en una mesa, la más retirada de todas, no tenía ganas del agobio de la gente.

-¿Estás bien, Annita?

Me había mirado a los ojos, y claro, se nota cuándo estás a punto de llorar.

-Los médicos dijeron que ya hablaría bien, que todo iba a ir rápido..
-Eh, cielo, Raúl está bien..
-Sí, pero yo ya no puedo más, no soporto verle tanto tiempo ahí empotrado, sin fuerzas ni siquiera para hablar, viendo cómo sufre por el dolor y no poder hacer nada.. No puedo más, un mes aquí, un mes aguantando y haciéndome ver a mí misma que soy fuerte, que puedo con todo. Y no es verdad. Creo que no me he derrumbado nunca por él, por darle fuerzas. Y ahora me siento la peor.. la peor persona del mundo. ¿Cómo vas a dar fuerzas a alguien si tú también estás mal? No lo merezco..
-Anna, lo estás haciendo bien. Es duro y lo entiendo, por eso vengo todos los días. Y él pronto va a empezar a hablar, ya lo verás, y te podrá abrazar, y te dirá cuánto enamorado está de ti, ¿sabes? Me lo ha dicho muchas veces.
-Pero..
-Ya, pero es que ahora hay que tratarle como si fuera un niño. Todo a su tiempo, pequeña, que todo va a estar bien.
-Gracias, Montse.
-A ti, por ser tan especial, y por cuidarlo.

Me levanté y le di un abrazo, en esos momentos estaba siendo como una madre para mí, ayudándome tanto con todo.

Y, algo me quedó claro: Tenía que seguir esperando, luchar por los dos y cuidarlo, cuidarlo siempre. Porque eso le había prometido.

lunes, 26 de mayo de 2014

6. Así me perdí en tu universo, de noches fugaces y días extraños.

A lo tonto, había pasado ya un mes desde que Raúl entró en coma, pero todo seguía igual. Al menos respecto a él, ya que el programa había terminado y mi vida se basaba en ir al hospital y pisar mi casa para dormir. No me separaba de él. Le afeitaba, le hablaba, le contaba cosas, le ponía canciones.. E incluso algunas me atrevía a cantarle, mientras le acariciaba la frente y sonreía, esperando algún estímulo.

Durante los tres últimos días sí que había habido algún estímulo. De vez en cuando movía un dedo, o incluso la pierna, y a veces hacía fuerza con la mano. Pero, al no abrir los ojos, lo médicos decían que estaba empezando a sentir algo, pero que no había despertado del todo. Sabía que no tenía que perder la esperanza, que tarde o temprano despertaría.

-¿Sabes qué? Hoy he hablado con tu abuelo. Está muy preocupado y quiere venir a verte. -Le decía, mientras le afeitaba, con cuidado.- Le he dicho que no es necesario, que yo te cuido y te pongo guapo cada día. Bueno, tendrías que verte, con el pelo tan largo.. Nada más salgas te voy a llevar al mejor peluquero que haya en Madrid, o si prefieres en Santa Coloma, pero yo iré contigo.

Volvió a mover el brazo derecho, levantándolo un poco, pero ya no me ilusionaba, estímulos normales para saber que al menos su cerebro y sus nervios seguían con vida.

-¡Ah! Me quieren coger en Tu Cara Me Suena. Por supuesto que he dicho que no, que no canto bien ni bailo.. Y bueno, ya te pido perdón por haberte cantado, pero había que estimularte, qué se le va a hacer.

Retiré todo lo que había necesitado para afeitarle, y cuando estuvo todo colocado en su sitio de nuevo, me senté al borde de la cama, cogiéndole la mano.

-Eres tan tierno durmiendo.. Pero es que llevas ya un mes así. Tienes que despertar, vamos. Te lo ordeno, eh. ¡O no te dejo hacer más maratones ni nada! ¡No serás un Iron Man!

Me reí yo sola y le miré, esperando como siempre alguna respuesta por su parte, algún movimiento.. Pero nada. Le toqué la frente.

-Tienes algo de fiebre, ¿tienes frío? Es que como ni me lo dices.. -Le tapé un poco, y cuando iba a sentarme en el sillón juré que escuché un sonido. Era su voz. Estaba segura. Aunque ya quizás serían alucinaciones.

-¿Ahora sí hablas?

Reí y volví a la cama, mirándole.

-Hoy no tengo nada para cantar..
-Hm...
-¿Raúl?

Intentó abrir los ojos. No sabía cómo reaccionar, casi me había acostumbrado a verle dormido, sin respuestas.

-Hm.. A..

Le costaba hablar, pero lo hacía. Sus ojos aún no estaban del todo abiertos, pero a través de ellos se podían observar sus pupilas, negras y brillantes. Me emocioné. Salí de la habitación en busca de su médico, que por suerte se encontraba libre, y le atraje hasta la camilla de Raúl. Yo no podía ni hablar, me limitaba a mirar, a reír de vez en cuando, a preparar el móvil para llamar a todo el mundo, para avisar al mundo de que se había despertado y que estaba bien.

-Bueno, vemos que al fin ha despertado.

"Ha despertado". ¡Se había despertado! ¡Lo había conseguido! ¡Le había estimulado!

-Señorita, ¿puede hablarle a ver si reacciona algo?

Me acerqué a él, me senté a su lado y le miré, sonriendo. Los ojos los tenía completamente abiertos y, al cogerle la mano, apretó la mía. No estaba segura de que esbozara una sonrisa, pero estaba despierto y me reconocía.

-Hola, guapo. Sabes quien soy, ¿no? Te he estado cuidando todo el mes.. Llevo sin ir a Mollet uf, muchísimo tiempo, pero es que tú eres más importante y tenía que cuidarte, y verte cuando despertaras. Estás muy guapo.
-Anna..

Susurró. Las lágrimas corrieron por mis mejillas a toda velocidad, hasta llegar a mis labios, algunas a sus manos. Me acerqué a su cuello, y le abracé, a la vez que le mojaba el cuello con las lágrimas. Sabía lo que me tocaba a partir de ahora: estar con él y cuidarlo, cuidarlo siempre.

Estoy contigo, y contigo lo tengo todo.

domingo, 25 de mayo de 2014

5 - All the things his mother said.

El médico hablaba. Una sucesión de tecnicismos que no lograba entender del todo, aunque lo cierto era que tampoco prestaba la atención requerida. Estaba en otro mundo. Quizás podía llamarse el mundo de los recuerdos, para nada lo tenía claro, pero ella estaba ahí. Donde todo era bonito y las sonrisas abundaban. Donde nadie quería pensar en el final de una etapa que quizás cambiaría sus vidas o las haría algo más tristes. Ahí, donde su mente encontraba, todo era diferente, especial, estaba con él.

Flashback

-Ven, rubia.
-¿Qué pasa?
-Quiero que conozcas a alguien, ven.

Me cogió del brazo y me arrastró, corriendo por el pasillo, hasta llegar a la terraza. He de decir que estaba nerviosa, y además, los miembros del equipo nos habían visto correr agarrados como si algo estuviera pasando, pero reían entre ellos. No entendía nada. Yo, nerviosa, le seguía, estaba segura de él, claro, aunque quizás fuera una tonterías de las suyas.

-Ya.
-No hay nadie.
-¡Veeeen!

Fui detrás de él, ahora caminando y algo más nerviosa, cuando topamos ante una mujer que no debía tener más de 50 años, teñida de morado, pelo corto y con una sonrisa verdadera. Raúl me hizo ponerse a su lado y le agarré la mano, con fuerza, 'sácame de aquí' -pensaba.

-Mamá, te presento a Annita.

¿Mamá? Qué joven..

-Ay, qué guapa. La tele no te hace justicia, ¿eh?
-Gracias, supongo.. ¡Lo mismo digo, eh! 

¿Qué decir? Su madre, yo.. ¿Por qué me la había presentado?

-Raúl me habla muy bien de ti, ¿sabes?
-¿Sí? Pensaba que me odiaba..

Los tres reímos, Raúl el que más. Me pasó un brazo por los hombros.

-Me ha dicho que le cuidas muy bien y que si no fuera por ti, se sentiría algo solo.
-Pero.. Juange y David, y Moni..
-Si se compararan contigo.. -dijo Raúl, riendo.
-Gracias por cuidarle tanto, Annita.
-Yo.. Sólo es mi amigo.. Y hago lo que hacen los amigos, ¿no?

Estuvimos unos minutos más de conversación, hasta que simulé que María me llamaba para ir a maquillaje o vestuario. Y sí, simulé porque quería escuchar qué es lo que realmente hablaban sobre mí. Por qué nos había presentado y por qué su madre me daba tanto las gracias por todo. 

-¿Ves? Es especial.
-Esa chica te quiere, Raúl.
-No.. es imposible.
-No lo es. Me he fijado en cómo le brillaba la mirada cuando hablaba de ti, cómo te cogía la mano para que le transmitieras seguridad.. 
-Bueno.. Pero a ella le brillan los ojos normalmente y..
-No la pierdas.
-¿Qué?
-No te arriesgues a perderla Raúl, y lucha, lucha por ella.
-Esto está a punto de acabar mamá, no va a pasar nada.
-Quedan tres días. Aún puedes luchar y tenerla.
-Pero..
-Puedes Raúl, puedes. Hazme caso y sé un poco egoísta contigo mismo. Haz que te dedique el mayor tiempo posible, haz que te invite a dormir, hazle sentir especial..
-Ella ya es especial.
-Por eso, hazle sentir que es especial para ti, que quieres estar con ella.. sólo con ella.. Y seréis felices.

Fin flashback

-El paciente está en coma. Es difícil que despierte, pero aún queda alguna esperanza, que ustedes no han de perder. Todo puede salir bien, y las próximas veinticuatro horas son cruciales.
-¿Podemos entrar a verle? -Flo era el que, en ese momento, mostraba más entereza, pero era difícil.
-Claro, de dos en dos. -Hizo una pausa, algo larga para mi gusto, ahora que prestaba atención. -Pueden también hablarle, contarle cosas, como si estuviera despierto.. Eso le irá estimulando y quizás despierte más temprano. Es un consejo, y suele funcionar.

Tocaba enfrentarse a recuerdos. Tocaba enfrentarse a hablarle y a intentar estimularle, que despertara, que todo esto pasara cuanto antes.

-Confiamos en ti, Annita. -Esta vez era Dani el que hablaba. -Él lo sentía todo por ti, y sabemos que lo conseguirás.
-¿Es que no ves que no tengo fuerzas?
-Haz como si estuviera despierto y cuéntale todo, recuerdos y todos, ríete, abrázalo, y dale algún beso en la mejilla, o donde quieras. Su vida depende de ti, una vez más.

Bueno.. era mi momento.