¿Pueden los recuerdos influir en nuestra vida? ¿Puede resultar afectado el presente por lo que hemos vivido en el pasado? ¿Puede el destino juntar dos personas que se creen destinadas a estar separadas?

lunes, 26 de mayo de 2014

6. Así me perdí en tu universo, de noches fugaces y días extraños.

A lo tonto, había pasado ya un mes desde que Raúl entró en coma, pero todo seguía igual. Al menos respecto a él, ya que el programa había terminado y mi vida se basaba en ir al hospital y pisar mi casa para dormir. No me separaba de él. Le afeitaba, le hablaba, le contaba cosas, le ponía canciones.. E incluso algunas me atrevía a cantarle, mientras le acariciaba la frente y sonreía, esperando algún estímulo.

Durante los tres últimos días sí que había habido algún estímulo. De vez en cuando movía un dedo, o incluso la pierna, y a veces hacía fuerza con la mano. Pero, al no abrir los ojos, lo médicos decían que estaba empezando a sentir algo, pero que no había despertado del todo. Sabía que no tenía que perder la esperanza, que tarde o temprano despertaría.

-¿Sabes qué? Hoy he hablado con tu abuelo. Está muy preocupado y quiere venir a verte. -Le decía, mientras le afeitaba, con cuidado.- Le he dicho que no es necesario, que yo te cuido y te pongo guapo cada día. Bueno, tendrías que verte, con el pelo tan largo.. Nada más salgas te voy a llevar al mejor peluquero que haya en Madrid, o si prefieres en Santa Coloma, pero yo iré contigo.

Volvió a mover el brazo derecho, levantándolo un poco, pero ya no me ilusionaba, estímulos normales para saber que al menos su cerebro y sus nervios seguían con vida.

-¡Ah! Me quieren coger en Tu Cara Me Suena. Por supuesto que he dicho que no, que no canto bien ni bailo.. Y bueno, ya te pido perdón por haberte cantado, pero había que estimularte, qué se le va a hacer.

Retiré todo lo que había necesitado para afeitarle, y cuando estuvo todo colocado en su sitio de nuevo, me senté al borde de la cama, cogiéndole la mano.

-Eres tan tierno durmiendo.. Pero es que llevas ya un mes así. Tienes que despertar, vamos. Te lo ordeno, eh. ¡O no te dejo hacer más maratones ni nada! ¡No serás un Iron Man!

Me reí yo sola y le miré, esperando como siempre alguna respuesta por su parte, algún movimiento.. Pero nada. Le toqué la frente.

-Tienes algo de fiebre, ¿tienes frío? Es que como ni me lo dices.. -Le tapé un poco, y cuando iba a sentarme en el sillón juré que escuché un sonido. Era su voz. Estaba segura. Aunque ya quizás serían alucinaciones.

-¿Ahora sí hablas?

Reí y volví a la cama, mirándole.

-Hoy no tengo nada para cantar..
-Hm...
-¿Raúl?

Intentó abrir los ojos. No sabía cómo reaccionar, casi me había acostumbrado a verle dormido, sin respuestas.

-Hm.. A..

Le costaba hablar, pero lo hacía. Sus ojos aún no estaban del todo abiertos, pero a través de ellos se podían observar sus pupilas, negras y brillantes. Me emocioné. Salí de la habitación en busca de su médico, que por suerte se encontraba libre, y le atraje hasta la camilla de Raúl. Yo no podía ni hablar, me limitaba a mirar, a reír de vez en cuando, a preparar el móvil para llamar a todo el mundo, para avisar al mundo de que se había despertado y que estaba bien.

-Bueno, vemos que al fin ha despertado.

"Ha despertado". ¡Se había despertado! ¡Lo había conseguido! ¡Le había estimulado!

-Señorita, ¿puede hablarle a ver si reacciona algo?

Me acerqué a él, me senté a su lado y le miré, sonriendo. Los ojos los tenía completamente abiertos y, al cogerle la mano, apretó la mía. No estaba segura de que esbozara una sonrisa, pero estaba despierto y me reconocía.

-Hola, guapo. Sabes quien soy, ¿no? Te he estado cuidando todo el mes.. Llevo sin ir a Mollet uf, muchísimo tiempo, pero es que tú eres más importante y tenía que cuidarte, y verte cuando despertaras. Estás muy guapo.
-Anna..

Susurró. Las lágrimas corrieron por mis mejillas a toda velocidad, hasta llegar a mis labios, algunas a sus manos. Me acerqué a su cuello, y le abracé, a la vez que le mojaba el cuello con las lágrimas. Sabía lo que me tocaba a partir de ahora: estar con él y cuidarlo, cuidarlo siempre.

Estoy contigo, y contigo lo tengo todo.

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