Habían pasado dos días desde que despertó. Yo no me movía de la habitación, hasta pasaba ahí las noches, y sólo cuando venía su madre me atrevía a dejarle solo. Era ya una rutina, una manía. Estar con él, como le prometí. Y creo que él lo agradecía. Apenas hablaba y se movía, comía a través de una pajita, asentía y negaba con la cabeza, a veces me cogía la mano.. Y yo me atrevía a darle picos, sólo para ver esa sonrisa que se le quedaba.
Nada parecía importarle, ni siquiera que había estado a punto de morir. Me acuerdo de la sonrisa que ponía cuando su madre iba a verle. Era algo que nunca había visto, como queriendo agradecerle protección, quizás, y que estuviera con él. Hizo el amago de presentarnos, o eso creo, pero no hacía falta.
-Yo ya conozco a tu mami, Raúl, me la presentaste.
Asintió y esbozó una pequeña sonrisa.
-Yo me voy, ¿vale?
-Vale cielo, descansa un poco que lo mereces.
-Me daré una ducha y comeré algo, no necesito dormir.
Raúl empezó a negar, mirándome y cogiéndome la mano. Me transmitió mucha ternura.
-¿Quieres que me quede?
Asintió.
-Pues me quedo, con tu mami, ¿vale? Y que me cuente cómo eras de chiquitín.
-Era más revoltoso.. Pero menos que ahora, ¿eh? Se pasaba el día jugando en casa y diciendo que era reportero y que me tenía que preguntar cosas.
-No ibas mal encaminado, ¿eh? -Mi sonrisa en aquel momento tenia que ser monumental, imaginarle de pequeñito.. -¿Y qué más?
-Decía que nunca iba a enamorarse, que.. ¡Ay, Raúl!
Le había apretado la mano, para que se callara. Yo empecé a reírme y me acerqué a él, a pocos milímetros, sonriendo.
-Pero si ahora estás enamorado..
Me señaló, y su madre y yo empezamos a reírnos.
-¡Oye, que eso no me lo habías contado! ¿Estás enamorado de Annita?
Se puso rojo y me abracé a él, acariciándole la cara. Me acordé de aquel momento en Otra Movida, cuando lo de la ceja. Ya apenas le quedaba cicatriz.
-Bueno, bonito, ahora van a venir las enfermeras, me voy con tu mami a tomar un café, ¿vale?
Asintió.
-No tardamos, te lo prometo.
Y salimos de la habitación, después de darle un beso cada una en la mejilla. Yo me estaba aguantando las lágrimas, no sé cómo tenía fuerzas, pero las estaba aguantando. Llegamos a la cafetería y pagué dos cafés, uno para Montse y otro para mí, y nos sentamos en una mesa, la más retirada de todas, no tenía ganas del agobio de la gente.
-¿Estás bien, Annita?
Me había mirado a los ojos, y claro, se nota cuándo estás a punto de llorar.
-Los médicos dijeron que ya hablaría bien, que todo iba a ir rápido..
-Eh, cielo, Raúl está bien..
-Sí, pero yo ya no puedo más, no soporto verle tanto tiempo ahí empotrado, sin fuerzas ni siquiera para hablar, viendo cómo sufre por el dolor y no poder hacer nada.. No puedo más, un mes aquí, un mes aguantando y haciéndome ver a mí misma que soy fuerte, que puedo con todo. Y no es verdad. Creo que no me he derrumbado nunca por él, por darle fuerzas. Y ahora me siento la peor.. la peor persona del mundo. ¿Cómo vas a dar fuerzas a alguien si tú también estás mal? No lo merezco..
-Anna, lo estás haciendo bien. Es duro y lo entiendo, por eso vengo todos los días. Y él pronto va a empezar a hablar, ya lo verás, y te podrá abrazar, y te dirá cuánto enamorado está de ti, ¿sabes? Me lo ha dicho muchas veces.
-Pero..
-Ya, pero es que ahora hay que tratarle como si fuera un niño. Todo a su tiempo, pequeña, que todo va a estar bien.
-Gracias, Montse.
-A ti, por ser tan especial, y por cuidarlo.
Me levanté y le di un abrazo, en esos momentos estaba siendo como una madre para mí, ayudándome tanto con todo.
Y, algo me quedó claro: Tenía que seguir esperando, luchar por los dos y cuidarlo, cuidarlo siempre. Porque eso le había prometido.
¿Pueden los recuerdos influir en nuestra vida? ¿Puede resultar afectado el presente por lo que hemos vivido en el pasado? ¿Puede el destino juntar dos personas que se creen destinadas a estar separadas?
sábado, 31 de mayo de 2014
lunes, 26 de mayo de 2014
6. Así me perdí en tu universo, de noches fugaces y días extraños.
A lo tonto, había pasado ya un mes desde que Raúl entró en coma, pero todo seguía igual. Al menos respecto a él, ya que el programa había terminado y mi vida se basaba en ir al hospital y pisar mi casa para dormir. No me separaba de él. Le afeitaba, le hablaba, le contaba cosas, le ponía canciones.. E incluso algunas me atrevía a cantarle, mientras le acariciaba la frente y sonreía, esperando algún estímulo.
Durante los tres últimos días sí que había habido algún estímulo. De vez en cuando movía un dedo, o incluso la pierna, y a veces hacía fuerza con la mano. Pero, al no abrir los ojos, lo médicos decían que estaba empezando a sentir algo, pero que no había despertado del todo. Sabía que no tenía que perder la esperanza, que tarde o temprano despertaría.
-¿Sabes qué? Hoy he hablado con tu abuelo. Está muy preocupado y quiere venir a verte. -Le decía, mientras le afeitaba, con cuidado.- Le he dicho que no es necesario, que yo te cuido y te pongo guapo cada día. Bueno, tendrías que verte, con el pelo tan largo.. Nada más salgas te voy a llevar al mejor peluquero que haya en Madrid, o si prefieres en Santa Coloma, pero yo iré contigo.
Volvió a mover el brazo derecho, levantándolo un poco, pero ya no me ilusionaba, estímulos normales para saber que al menos su cerebro y sus nervios seguían con vida.
-¡Ah! Me quieren coger en Tu Cara Me Suena. Por supuesto que he dicho que no, que no canto bien ni bailo.. Y bueno, ya te pido perdón por haberte cantado, pero había que estimularte, qué se le va a hacer.
Retiré todo lo que había necesitado para afeitarle, y cuando estuvo todo colocado en su sitio de nuevo, me senté al borde de la cama, cogiéndole la mano.
-Eres tan tierno durmiendo.. Pero es que llevas ya un mes así. Tienes que despertar, vamos. Te lo ordeno, eh. ¡O no te dejo hacer más maratones ni nada! ¡No serás un Iron Man!
Me reí yo sola y le miré, esperando como siempre alguna respuesta por su parte, algún movimiento.. Pero nada. Le toqué la frente.
-Tienes algo de fiebre, ¿tienes frío? Es que como ni me lo dices.. -Le tapé un poco, y cuando iba a sentarme en el sillón juré que escuché un sonido. Era su voz. Estaba segura. Aunque ya quizás serían alucinaciones.
-¿Ahora sí hablas?
Reí y volví a la cama, mirándole.
-Hoy no tengo nada para cantar..
-Hm...
-¿Raúl?
Intentó abrir los ojos. No sabía cómo reaccionar, casi me había acostumbrado a verle dormido, sin respuestas.
-Hm.. A..
Le costaba hablar, pero lo hacía. Sus ojos aún no estaban del todo abiertos, pero a través de ellos se podían observar sus pupilas, negras y brillantes. Me emocioné. Salí de la habitación en busca de su médico, que por suerte se encontraba libre, y le atraje hasta la camilla de Raúl. Yo no podía ni hablar, me limitaba a mirar, a reír de vez en cuando, a preparar el móvil para llamar a todo el mundo, para avisar al mundo de que se había despertado y que estaba bien.
-Bueno, vemos que al fin ha despertado.
"Ha despertado". ¡Se había despertado! ¡Lo había conseguido! ¡Le había estimulado!
-Señorita, ¿puede hablarle a ver si reacciona algo?
Me acerqué a él, me senté a su lado y le miré, sonriendo. Los ojos los tenía completamente abiertos y, al cogerle la mano, apretó la mía. No estaba segura de que esbozara una sonrisa, pero estaba despierto y me reconocía.
-Hola, guapo. Sabes quien soy, ¿no? Te he estado cuidando todo el mes.. Llevo sin ir a Mollet uf, muchísimo tiempo, pero es que tú eres más importante y tenía que cuidarte, y verte cuando despertaras. Estás muy guapo.
-Anna..
Susurró. Las lágrimas corrieron por mis mejillas a toda velocidad, hasta llegar a mis labios, algunas a sus manos. Me acerqué a su cuello, y le abracé, a la vez que le mojaba el cuello con las lágrimas. Sabía lo que me tocaba a partir de ahora: estar con él y cuidarlo, cuidarlo siempre.
Estoy contigo, y contigo lo tengo todo.
Durante los tres últimos días sí que había habido algún estímulo. De vez en cuando movía un dedo, o incluso la pierna, y a veces hacía fuerza con la mano. Pero, al no abrir los ojos, lo médicos decían que estaba empezando a sentir algo, pero que no había despertado del todo. Sabía que no tenía que perder la esperanza, que tarde o temprano despertaría.
-¿Sabes qué? Hoy he hablado con tu abuelo. Está muy preocupado y quiere venir a verte. -Le decía, mientras le afeitaba, con cuidado.- Le he dicho que no es necesario, que yo te cuido y te pongo guapo cada día. Bueno, tendrías que verte, con el pelo tan largo.. Nada más salgas te voy a llevar al mejor peluquero que haya en Madrid, o si prefieres en Santa Coloma, pero yo iré contigo.
Volvió a mover el brazo derecho, levantándolo un poco, pero ya no me ilusionaba, estímulos normales para saber que al menos su cerebro y sus nervios seguían con vida.
-¡Ah! Me quieren coger en Tu Cara Me Suena. Por supuesto que he dicho que no, que no canto bien ni bailo.. Y bueno, ya te pido perdón por haberte cantado, pero había que estimularte, qué se le va a hacer.
Retiré todo lo que había necesitado para afeitarle, y cuando estuvo todo colocado en su sitio de nuevo, me senté al borde de la cama, cogiéndole la mano.
-Eres tan tierno durmiendo.. Pero es que llevas ya un mes así. Tienes que despertar, vamos. Te lo ordeno, eh. ¡O no te dejo hacer más maratones ni nada! ¡No serás un Iron Man!
Me reí yo sola y le miré, esperando como siempre alguna respuesta por su parte, algún movimiento.. Pero nada. Le toqué la frente.
-Tienes algo de fiebre, ¿tienes frío? Es que como ni me lo dices.. -Le tapé un poco, y cuando iba a sentarme en el sillón juré que escuché un sonido. Era su voz. Estaba segura. Aunque ya quizás serían alucinaciones.
-¿Ahora sí hablas?
Reí y volví a la cama, mirándole.
-Hoy no tengo nada para cantar..
-Hm...
-¿Raúl?
Intentó abrir los ojos. No sabía cómo reaccionar, casi me había acostumbrado a verle dormido, sin respuestas.
-Hm.. A..
Le costaba hablar, pero lo hacía. Sus ojos aún no estaban del todo abiertos, pero a través de ellos se podían observar sus pupilas, negras y brillantes. Me emocioné. Salí de la habitación en busca de su médico, que por suerte se encontraba libre, y le atraje hasta la camilla de Raúl. Yo no podía ni hablar, me limitaba a mirar, a reír de vez en cuando, a preparar el móvil para llamar a todo el mundo, para avisar al mundo de que se había despertado y que estaba bien.
-Bueno, vemos que al fin ha despertado.
"Ha despertado". ¡Se había despertado! ¡Lo había conseguido! ¡Le había estimulado!
-Señorita, ¿puede hablarle a ver si reacciona algo?
Me acerqué a él, me senté a su lado y le miré, sonriendo. Los ojos los tenía completamente abiertos y, al cogerle la mano, apretó la mía. No estaba segura de que esbozara una sonrisa, pero estaba despierto y me reconocía.
-Hola, guapo. Sabes quien soy, ¿no? Te he estado cuidando todo el mes.. Llevo sin ir a Mollet uf, muchísimo tiempo, pero es que tú eres más importante y tenía que cuidarte, y verte cuando despertaras. Estás muy guapo.
-Anna..
Susurró. Las lágrimas corrieron por mis mejillas a toda velocidad, hasta llegar a mis labios, algunas a sus manos. Me acerqué a su cuello, y le abracé, a la vez que le mojaba el cuello con las lágrimas. Sabía lo que me tocaba a partir de ahora: estar con él y cuidarlo, cuidarlo siempre.
Estoy contigo, y contigo lo tengo todo.
domingo, 25 de mayo de 2014
5 - All the things his mother said.
El médico hablaba. Una sucesión de tecnicismos que no lograba entender del todo, aunque lo cierto era que tampoco prestaba la atención requerida. Estaba en otro mundo. Quizás podía llamarse el mundo de los recuerdos, para nada lo tenía claro, pero ella estaba ahí. Donde todo era bonito y las sonrisas abundaban. Donde nadie quería pensar en el final de una etapa que quizás cambiaría sus vidas o las haría algo más tristes. Ahí, donde su mente encontraba, todo era diferente, especial, estaba con él.
Flashback
-Ven, rubia.
-¿Qué pasa?
-Quiero que conozcas a alguien, ven.
Me cogió del brazo y me arrastró, corriendo por el pasillo, hasta llegar a la terraza. He de decir que estaba nerviosa, y además, los miembros del equipo nos habían visto correr agarrados como si algo estuviera pasando, pero reían entre ellos. No entendía nada. Yo, nerviosa, le seguía, estaba segura de él, claro, aunque quizás fuera una tonterías de las suyas.
-Ya.
-No hay nadie.
-¡Veeeen!
Fui detrás de él, ahora caminando y algo más nerviosa, cuando topamos ante una mujer que no debía tener más de 50 años, teñida de morado, pelo corto y con una sonrisa verdadera. Raúl me hizo ponerse a su lado y le agarré la mano, con fuerza, 'sácame de aquí' -pensaba.
-Mamá, te presento a Annita.
¿Mamá? Qué joven..
-Ay, qué guapa. La tele no te hace justicia, ¿eh?
-Gracias, supongo.. ¡Lo mismo digo, eh!
¿Qué decir? Su madre, yo.. ¿Por qué me la había presentado?
-Raúl me habla muy bien de ti, ¿sabes?
-¿Sí? Pensaba que me odiaba..
Los tres reímos, Raúl el que más. Me pasó un brazo por los hombros.
-Me ha dicho que le cuidas muy bien y que si no fuera por ti, se sentiría algo solo.
-Pero.. Juange y David, y Moni..
-Si se compararan contigo.. -dijo Raúl, riendo.
-Gracias por cuidarle tanto, Annita.
-Yo.. Sólo es mi amigo.. Y hago lo que hacen los amigos, ¿no?
Estuvimos unos minutos más de conversación, hasta que simulé que María me llamaba para ir a maquillaje o vestuario. Y sí, simulé porque quería escuchar qué es lo que realmente hablaban sobre mí. Por qué nos había presentado y por qué su madre me daba tanto las gracias por todo.
-¿Ves? Es especial.
-Esa chica te quiere, Raúl.
-No.. es imposible.
-No lo es. Me he fijado en cómo le brillaba la mirada cuando hablaba de ti, cómo te cogía la mano para que le transmitieras seguridad..
-Bueno.. Pero a ella le brillan los ojos normalmente y..
-No la pierdas.
-¿Qué?
-No te arriesgues a perderla Raúl, y lucha, lucha por ella.
-Esto está a punto de acabar mamá, no va a pasar nada.
-Quedan tres días. Aún puedes luchar y tenerla.
-Pero..
-Puedes Raúl, puedes. Hazme caso y sé un poco egoísta contigo mismo. Haz que te dedique el mayor tiempo posible, haz que te invite a dormir, hazle sentir especial..
-Ella ya es especial.
-Por eso, hazle sentir que es especial para ti, que quieres estar con ella.. sólo con ella.. Y seréis felices.
Fin flashback
-El paciente está en coma. Es difícil que despierte, pero aún queda alguna esperanza, que ustedes no han de perder. Todo puede salir bien, y las próximas veinticuatro horas son cruciales.
-¿Podemos entrar a verle? -Flo era el que, en ese momento, mostraba más entereza, pero era difícil.
-Claro, de dos en dos. -Hizo una pausa, algo larga para mi gusto, ahora que prestaba atención. -Pueden también hablarle, contarle cosas, como si estuviera despierto.. Eso le irá estimulando y quizás despierte más temprano. Es un consejo, y suele funcionar.
Tocaba enfrentarse a recuerdos. Tocaba enfrentarse a hablarle y a intentar estimularle, que despertara, que todo esto pasara cuanto antes.
-Confiamos en ti, Annita. -Esta vez era Dani el que hablaba. -Él lo sentía todo por ti, y sabemos que lo conseguirás.
-¿Es que no ves que no tengo fuerzas?
-Haz como si estuviera despierto y cuéntale todo, recuerdos y todos, ríete, abrázalo, y dale algún beso en la mejilla, o donde quieras. Su vida depende de ti, una vez más.
Bueno.. era mi momento.
domingo, 19 de enero de 2014
Como todos, pero más que todos.
Una vez más, paseaba por aquel lugar que años atrás fue testigo de sus primeros besos. En realidad, no pasaba exactamente por dentro, pero sí por ella calle. Todo había cambiado ahora. El edificio no era igual, estaba algo deteriorado y ya no hacían programas allí. Ni siquiera estaba abierto. Qué pena, pensaba él, aquel edificio supuso gran, y la mejor, parte de su vida. Parte que aún perdura, o no, no lo tiene muy claro. No sabe exactamente en qué momento de su vida se encuentra. No sabe si tiene que seguir adelante o quedarse estancado, luchando por alguien que ya no está.
Ya no habían vallas ni puertas, los cristales estaban rotos y la policía tenía mejores cosas que hacer que vigilar aquello, por lo que, sin saber por qué, me decidí a entrar. Quizás todo estaría igual que la última vez, o estaría vacío. No perdía nada por mirarlo.
Uno a uno recorrí los pasillos que antes eran habituales para mí, y miles de recuerdos volvían a repetirse una y otra vez en mi mente, y en todos estaba ella. Anna, tenías que estar aquí conmigo y recordarlos juntos. ¿Sabes? Te echo de menos.
Claro que ella sabía que la echaba de menos, él no paraba de repetírselo una y otra vez, aunque sabía que ella ya ni podía escucharle, ni tocarle, ni verle, ni sentirle. Nada. No estaba.
Y, entré. Aquella habitación que unos 30 años atrás fue nuestro camerino, de ambos, donde pasábamos la mayor parte del tiempo entre mimos, lecturas de guión y fotos, muchas fotos. También vídeos. Y todas las veces que nos llevamos a nuestra pequeña y se quedaba jugueteando por allí, con peluches, o pintando con cualquier bolígrafo que Anna le dejaba.
Me senté en el sofá, lleno de polvo, y observé una y otra vez todo, deseando poder volver atrás y disfrutar aún más de aquellos momentos que la vida me dio, aquellos grandes momentos. Todavía quedan folios en la mesa, también bolis que seguramente estarán secos. Me acerco despacio y cojo uno, es la letra de Anna. Soplo y le quito el polvo, no recuerdo este folio. Lo leo, y miles de recuerdos.
"Raúl, quizás algún día leas esto, o quizás no. Quién sabe si tendrás 40 años o tendrás 60 al leerlo, pero sé que sabrás lo que pone aquí. En realidad, no es nada que no te haya dicho ya, ¿sabes? No sé, es raro hacer una carta con cosas que ya sabes pero.. creo que es bonito. Sí, porque te demuestran una y otra vez que sigues siendo querido y.. que tienes alguien en quien apoyarte, claro. Y tú eso ya lo sabes, pues por eso decidí formar esta familia contigo y esta vida en común hace ya tres años. Esto es.. bueno, la niña me ha preguntado que por qué nosotros nos queremos tanto y no hay nadie que se quiera más. Es extraño que siendo tan pequeña haga preguntas así, pero.. ¿Por qué no puede ser verdad? Nos queremos más que el resto. Somos como ellos pero.. somos tú y yo. ¡Ahí está! Claro. Nos queremos como todos pero más que todos. Creo que esa frase es perfecta, ¿no..?"
No pude terminar de leer. Mis ojos estaban ya empapados en lágrimas. Cuando llegue a casa le enseñaré la carta a la niña y le daré las gracias por haber hecho esa pregunta..
Ahora creo que de momento me iré de aquí, sí. No quiero seguir estorbando ni estropeando estos recuerdos, pero la carta me la llevo, claro.
Anna, ¿por qué no me la diste en su día? Te hubiera besado, y ahora.. ahora sólo puedo ir al cementerio y decirte que te quiero. Porque te quiero. Como todos, pero más que todos.
sábado, 14 de julio de 2012
4- Tu culpa, mi culpa, nuestra culpa.
Ella no contestó, lo miró fijamente como si fuera a decirle algo. Claro que no era un error...
-Déjame Raúl.
Se dio media vuelta y caminó hacia la puerta de salida del edificio, la cual daba a la calla Alcalá, número 518. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, por las cuales luchaba para que no cayeran. Cogió el casco de su moto y se lo puso, suspirando. Montó y arrancó el pequeño vehículo, saliendo del portón principal y yendo por la calle, lo más rápido que podía. Fue por la autovía, se metió en dirección contraria. Si para Anna era un error, ¿qué más daba vivir? "Estoy mejor muerto", se dijo. Dio velocidad con el manillar, asustando a los conductores de los numerosos coches que pasaban por la carretera, hasta terminar chocando con uno, del impulso que cogió saltó el coche, cayendo a la carretera, quedándose inconsciente mientras las ruedas delanteras de un Kía Cerato rojo le pasaron por encima de la espalda. Mientras tanto Anna era ajena a todo, estaba comiendo con el equipo, si se podía llamar comer a estar sentada mirando el plato, sin probar nada. Claro que quería a Raúl, claro que para ella él no era un error, ¿cómo lo iba a ser? Dani la miraba constantemente, como pidiéndole explicaciones, cuando sus miradas se cruzaban ella bajaba la cabeza, y miraba al suelo. Se arrepentía de lo que acababa de hacer, pero tenía dudas, tenía miedo... En ese momento, algo sintió en el corazón, algo no iba bien. Miró a Dani, pidiéndole ayuda. Se levantó y fue rápidamente con ella, la cogió de la mano y salieron fuera.
-¿Qué ocurre?
-Llama a Raúl.
-¿Qué?
-Que llames a Raúl.
A Anna le temblaban las manos. Sacó su móvil y se lo dio a Dani, como pidiendole que llamara él. Dani le devolvió el móvil.
-Llamas tú. Tu le
hiciste eso, tú lo arreglas.
Anna marcó el número que
se sabia de memoria y esperó.
Pero nadie contestó. Uno a uno, pidió a
todos los del equipo que llamaran, hasta que, al final, Dani se decidió. Se lo
cogieron.
-¿Raúl?
-¿Es usted familiar o amigoo?
-Amigo, ¿qué le pasa a Raúl?
-Ha tenido un accidente con su moto, entró en sentido contrario a la autovia.
-Ha tenido un accidente con su moto, entró en sentido contrario a la autovia.
Dani no
dijo nada, se le llenaron los ojos de lágrimas, Anna lo agarró mientras gritaba:
-¿Qué
le pasa? ¿Qué le pasa?
-P...pero..
¿Está bien?
-No muy
bien, cayó de cabeza y un coche le pasó por encima de la espalda.
Dani suspiró, temiéndose lo peor con las
palabras que aquel desconocido decía de su amigo.
-¿Ha.. ha muerto?
-Ha
entrado en un coma vegetal, corre riesgo de sufrir muerte celebrar debido al
gran traumastimo craneoencefálico que ha sufrido.
Anna se derrumbó al oir las palabras de Dani.
-¿Qué
le pasa, Dani?
Dani
agradecio como pudo a aquel desconocido que tambien le dio más datos sobre
donde estaba Raúl. Colgó el móvil y se quedó absorto mirando al frente
mientras, a su lado, Anna no dejaba de llorar y le cogía la cara a Dani para
pedirle explicaciones.
-Dani, ¿qué coño le pasa?
-¡Está
casi muerto! ¡Todo por tu culpa! ¡Por tu putas dudas de mierda!
Dani
entró de nuevo al comedor a comentarle a los demás la noticia, mientras Anna se
quedaba en shock, a la vez que las lágrimas caían de sus ojos. Pasó un rato, Anna seguía sola,
mirando al frente, era incapaz de moverse, seguía llorando. Dani le tocó la
espalda. Ella no se giró.
-Oye, ahora lo importante es él, no lo que tú le hayas dicho- dijo muy serio. -Nos vamos a verle.
Anna no respondió, ni se giró. Dani tampoco esperó respuesta, la cogió y la llevó a su coche. No hubo conversacion, porque ella no contestaba.
-Tú le quieres, ¿No?
Anna solo seguía llorando y llorando.
Poco después, llegaron al hospital, a la zona de Urgencias. Anna se sentó sola en una silla de esas incómodas en las que no aguantas más de una hora, mientras que los demás charlaban. Flo fue con ella.
-¿Por qué se ha ido?
No pudo evitar llorar aún más.,
-P...po...rr... Por mm..mi... Culpa-pudo decir ella mientras lloraba.
Flo la abrazó. Ella se apoyó en su pecho.
-Tranquila.
-Mo.. morirá por mi
culpa.. y..
-Se va a poner bien,
Anna, es un chico fuerte.
-Me odiará..
-Dudo que lo haga, está
demasiado enamorado de ti.
Eso la derrumbó más aún.
Salió de allí a fumar, pero fue incapaz. Cerca habia un parque. Se sentó sola
en un banco, con el móvil entre las manos que aún le temblaban. Siguió
llorando.
Dani salió a buscarla, se arrepentía de las palabras que anteriormente le había
dicho. La encontró en ese parque donde, cuando eran amigos, quedaban todos los
días.
-Anna..
-Dime.
-Ya ha salido el médico.
jueves, 12 de julio de 2012
3- Nada de esto fue un error, ¿o sí?
Ella
sonrió al verlo, allí, solo, apoyado en la pared y con los ojos
cerrados. No quería admitirlo, pero Raúl tenía algo que lo hacía
diferente a los demás. Él abrió los ojos y la miró poco después de que
Dani se fuera. No
puedo evitar sonreír al verla, se separó de la pared y se acercó a
ella, despacio, con infinitas dudas en su mente. Estaba enamorado, sí,
de ella. Pero, ¿y ella de él? No podía decirle nada hasta que no tuviera
claro que ella sentía lo mismo, aunque ese fuera, posiblemente, el
último día que pasaran juntos. Tenía
miedo de asustarla, miedo de que ella no quisiera volver a verlo, o de
que no le volviera a hablar. Miedo de que ella dejase de reir por cada
tontería que él decía.
Anna le miraba a los ojos, con miedo, no tenía nada claro, no sabía lo que sentía por él, sólo que, simplemente, Raúl era ese chico especial que lo tenía todo. Guapo, dulce, gracioso, atento. Las cuatro características que ella buscaba en un hombre.
-¿Y bien?-preguntó Anna.
-¿Bien?-dijo Raúl que estaba ausente en ese momento, y absorto mirando sus ojos.
-Sí, ¿qué querías?
-Yo no te he llamado.
En ese momento, se sentía extraño. Nunca había sido tan tajante con ella y mucho menos entendía por qué la mentía. Raúl sí que sabía el motivo por el cual Dani la había llevado con él, y es que estaba empeñado en que le dijera lo que sentía por ella.
Pero no iba a ser capaz de decírselo. Miró de nuevo sus ojos. Seguían siendo los mismos perfectos ojos azules que esa mañana estaban llenos de lágrimas. Ahora no. Pero la vio asustada, creyó que era su culpa, y él la quería, no podía asustarla.
-Sí, bueno, por lo de que acaba el programa y tal.-dijo ella mientras lo abrazaba y apoyaba su cara en el hombro de Raúl.
-Claro.. eso.. -Suspiró, de alguna manera tenía que fingir que no sentía nada por ella.
Al momento, se arrepintió de sus palabras.
Ella se apartó. Lo miró, sorprendida, y sin decir nada volvió a entrar al comedor. Raúl podia escuchar a Dani dentro:
-¿Anna? ¿Qué ha pasado? Joder...
Pocos segundos después salió Dani del comedor corriendo y vio allí a Raúl, sentado en el suelo, apoyado en la pared y llorando.
-Raúl..
-Que ni que estuviera enamorado de ella..
-Tranquilo, Raúl..
-No, tranquilo no, le he hecho daño y no me lo va a perdonar.
-Ven-le dijo Dani mientras lo agarraba del brazo y lo empujaba hacia su camerino.
-Ahora quiero que te quites las lágrimas, que entres ahí, al comedor, y que hagas como si nada. Es lo mejor. -No es lo mejor, es lo más fácil. He arruinado el ultimo día que podría estar con ella. ¿Te das cuenta? Soy gilipollas.
-No digas eso.
-Vamos, Dani, lo sabes perfectamente. A lo mejor ni siquiera tendría que haber hablado contigo.
-¿Por qué no?
-Sí, ha sido un completo error el enamorarme de mi mejor amiga.
-Eso no te lo permito, tío, Anna no es un error, y enamorarte de ella menos. ¿Me entiendes?
Seguían cayendo lágrimas de sus ojos.
-Vamos, Raúl, ve allí.
Salieron del camerino y por el pasillo aún Raúl se secaba algunas lágrimas de su mejilla. Dani abrió la puerta.
-¿Qué?
Anna le miraba a los ojos, con miedo, no tenía nada claro, no sabía lo que sentía por él, sólo que, simplemente, Raúl era ese chico especial que lo tenía todo. Guapo, dulce, gracioso, atento. Las cuatro características que ella buscaba en un hombre.
-¿Y bien?-preguntó Anna.
-¿Bien?-dijo Raúl que estaba ausente en ese momento, y absorto mirando sus ojos.
-Sí, ¿qué querías?
-Yo no te he llamado.
-Entonces, ¿por qué me ha traído Dani aquí?
-No lo sé.En ese momento, se sentía extraño. Nunca había sido tan tajante con ella y mucho menos entendía por qué la mentía. Raúl sí que sabía el motivo por el cual Dani la había llevado con él, y es que estaba empeñado en que le dijera lo que sentía por ella.
Pero no iba a ser capaz de decírselo. Miró de nuevo sus ojos. Seguían siendo los mismos perfectos ojos azules que esa mañana estaban llenos de lágrimas. Ahora no. Pero la vio asustada, creyó que era su culpa, y él la quería, no podía asustarla.
-Perdona.-le dijo mientras la cogía por la cintura.- hoy no estoy muy contento.
-Te entiendo.
-¿Ah sí?-Sí, bueno, por lo de que acaba el programa y tal.-dijo ella mientras lo abrazaba y apoyaba su cara en el hombro de Raúl.
-Claro.. eso.. -Suspiró, de alguna manera tenía que fingir que no sentía nada por ella.
-Raúl.. ¿Es por eso?
-Claro, ¿por qué iba a ser si no?
-No lo sé..
-Ni que estuviera enamorado de ti.
Ella se apartó. Lo miró, sorprendida, y sin decir nada volvió a entrar al comedor. Raúl podia escuchar a Dani dentro:
-¿Anna? ¿Qué ha pasado? Joder...
Pocos segundos después salió Dani del comedor corriendo y vio allí a Raúl, sentado en el suelo, apoyado en la pared y llorando.
-Raúl..
-La he cagado joder, la he cagado. -dijo cerrando los ojos, suspirando.
-¿Qué le has dicho?-Que ni que estuviera enamorado de ella..
-Tranquilo, Raúl..
-No, tranquilo no, le he hecho daño y no me lo va a perdonar.
-Ven-le dijo Dani mientras lo agarraba del brazo y lo empujaba hacia su camerino.
-Ahora quiero que te quites las lágrimas, que entres ahí, al comedor, y que hagas como si nada. Es lo mejor. -No es lo mejor, es lo más fácil. He arruinado el ultimo día que podría estar con ella. ¿Te das cuenta? Soy gilipollas.
-No digas eso.
-Vamos, Dani, lo sabes perfectamente. A lo mejor ni siquiera tendría que haber hablado contigo.
-¿Por qué no?
-Porque esto es mío, es lo que yo siento por ella, es mi error.
-¿Error?-Sí, ha sido un completo error el enamorarme de mi mejor amiga.
-Eso no te lo permito, tío, Anna no es un error, y enamorarte de ella menos. ¿Me entiendes?
Seguían cayendo lágrimas de sus ojos.
-Vamos, Raúl, ve allí.
Salieron del camerino y por el pasillo aún Raúl se secaba algunas lágrimas de su mejilla. Dani abrió la puerta.
Anna miró a Raúl, para
después volver a mirar su plato, el cual seguía intacto. No había comido
nada, entre que se acababa el programa y lo que le había dicho Raúl, se
le había quitado el apetito. Se puso en pie y salió por la misma puerta
donde estaba él. Raúl miró a Dani, suspiró, y corrió detrás de ella por
el pasillo, cogiéndola de la camiseta, haciendo que se girara.
-Lo de antes no era verdad.
-¿El qué?
-Lo de que no estoy enamorado de ti.
-Es un error.
-¿De verdad para ti soy un error?
miércoles, 11 de julio de 2012
2- Y si te evito no es porque no te quiera.
En ese momento un pensamiento cruzó por la mente de Raúl, miró
asustado su reloj, quedaban solo unas horas para el comienzo del
programa, tenía que leer su guión, comer, ir a maquillaje... Ella se dio
cuenta y se apartó un poco.
Raúl volvió a centrar sus pensamientos en Anna, en la pequeña rubia de ojazos azules y mojados que tenía delante. Como disculpándose, la miró y esbozó una sonrisa y sin decir nada, la besó en la mejilla.
Anna sintió ese beso diferente y mejor respecto a todos los demás que le habían dado. Cerró los ojos deseando que el tiempo se parara en el momento en el cual los labios de Raúl tocaron su mejilla, queriendo saber por qué tenía esa sensación de complicidad y mariposas en el estómago.Pero como todo, ese momento tuvo que acabar. Raúl salió de su camerino dejándola a ella allí, sola. Siendo el camerino de cualquier otra persona, probablemente Anna hubiera pasado allí mucho tiempo, viendo todas las cosas que tenía escondidas. Pero algo en aquel camerino la hacía tener miedo y dudas, decidió salir de allí cuanto antes, a pesar de que adoraba el olor que había en aquel cuarto.
Volvió a caminar hasta la zona de maquillaje, tenían que retocar aquellas zonas distorsionadas por su lagrimas. Mientras, pensaba en Raúl, en la cercanía a la que habían estado sometidos los labios de ambos, y qué hubiera pasado si se hubieran besado. Quizás ella no sintiera nada, o lo sintiera todo, como aquel 30 de Diciembre, un beso en el cual creyó verse enamorada de Raúl, a pesar de que, en aquellos tiempos, le veía sólo como un amigo.
Cuando terminaron de maquillarla de nuevo y mientras algunas de las maquilladoras le reprochaban en broma sus lágimas, ella se prometía a sí misma no volver a pensar en su relación con Raúl en todo el día. Cierto era que lo veía imposible, pero era el último día y quería disfrutar del equipo.
Fue al comedor, apenas quedaban tres minutos para la hora en la que se reunían todo el equipo para comer. Moni, David, Daniel, Flo, Raúl y Juange ya se encontraban allí. Mónica y David se hacían diferentes carantoñas y se daban varios besos; Dani, Flo y Raúl se reían, a la vez que Juange trasteaba su iPhone. Anna se dirigió a Juange, abrazándole, intentando evitar a Raúl.
Mientras le abrazaba miró de reojo a Raúl, que les observaba con una sonrisa tonta. Sí, lo que en ese momento más deseaba era acercarse a él y abrazarlo también, pero se giró, y miró a Dani.
-Hola Annita-le dijo él.
Ella no pudo evitar las lágrimas, habían sido compañeros casi tres años y se separaban para no verse en mucho tiempo. Se acercó a él y lo abrazó también. Al separarse vio como, de los ojos de Dani, también salían algunas lágrimas, al menos no era la única, pensó. Pasó por delante de Raúl, intentando evitarlo, pero él la abrazó antes de que ella pudiera hacer nada.
-Te quiero Saimon-le susurró.
Se estremeció, consiguió soltarse de su abrazo y volvió a emprender el rumbo hasta Flo, al cual no se veía muy animado. Ella intentaba no pensar en Raúl ni en sus sentimientos, sino en su equipo, en el programa, en disfrutar, pero no podía. Sentía la mirada de Raúl en su nuca, un suspiro, y unos pasos andando, posiblemente hacia la puerta de salida. Después, otra persona más. No escuchó nada más, solo se giró y vio que las sillas de Dani y Raúl ahora estaban libres. Suspiró y abrazó a Flo.
-Tío, ¿por qué te vas? Vamos a comer todos juntos.-dijo Dani.
-No puedo.
-¿Por qué?
-No lo entenderías.
-¿El qué no entendería? ¿Que estás enamorado de Anna y que no sabes cómo decírselo?
-No es eso...
-¿Entonces? Conozco esa sensación, me pasó lo mismo con Cristina.
-Pero tú vives con ella y no vas a perderla, yo sí, hoy quizás sea el último día que pasemos juntos. Cada vez que la miro, miles de recuerdos me vienen a la mente, y no puedo evitar soltar mierda salada por los ojos. No sé si estoy enamorado de ella o si solamente es amistad,.. Pero algo hay, y es eso lo que me impide que coma con todos vosotros.
-Pues por eso exactamente, idiota, porque si hoy fuera el último día que pasáis juntos, tendrás que aprovecharlo.
-Sí, pero... ¿y si ella lo sabe? ¿Y si me evita? No podría con eso, Dániel.
-Eres tonto, tío... quiero que entres ahí, que la cojas de la mano, que la saques aquí y que la beses.
-No soy capaz.
-De acuerdo, como quieras.
Entonces Dani entró al comedor, Anna estaba sentada al lado de Flo, comiendo.
-Saimon, ¿puedes venir?-dijo Dani.
-¿Dónde quieres que vaya contigo?
-Tú ven, por favor.
No tuvo más remedio que acompañarle, nerviosa, quién sabe dónde la llevaría. La última vez fue por su cumpleaños, una fiesta que le habían montado todos los del equipo, en un restaurante madrileño de lujo. Salieron del comedor, Raúl se situaba a la izquierda, apoyado en la pared, con los ojos cerrados. Dani carraspeó un poco, y se fue, dejando a Anna con el chico sexy de las bromas.
Raúl volvió a centrar sus pensamientos en Anna, en la pequeña rubia de ojazos azules y mojados que tenía delante. Como disculpándose, la miró y esbozó una sonrisa y sin decir nada, la besó en la mejilla.
Anna sintió ese beso diferente y mejor respecto a todos los demás que le habían dado. Cerró los ojos deseando que el tiempo se parara en el momento en el cual los labios de Raúl tocaron su mejilla, queriendo saber por qué tenía esa sensación de complicidad y mariposas en el estómago.Pero como todo, ese momento tuvo que acabar. Raúl salió de su camerino dejándola a ella allí, sola. Siendo el camerino de cualquier otra persona, probablemente Anna hubiera pasado allí mucho tiempo, viendo todas las cosas que tenía escondidas. Pero algo en aquel camerino la hacía tener miedo y dudas, decidió salir de allí cuanto antes, a pesar de que adoraba el olor que había en aquel cuarto.
Volvió a caminar hasta la zona de maquillaje, tenían que retocar aquellas zonas distorsionadas por su lagrimas. Mientras, pensaba en Raúl, en la cercanía a la que habían estado sometidos los labios de ambos, y qué hubiera pasado si se hubieran besado. Quizás ella no sintiera nada, o lo sintiera todo, como aquel 30 de Diciembre, un beso en el cual creyó verse enamorada de Raúl, a pesar de que, en aquellos tiempos, le veía sólo como un amigo.
Cuando terminaron de maquillarla de nuevo y mientras algunas de las maquilladoras le reprochaban en broma sus lágimas, ella se prometía a sí misma no volver a pensar en su relación con Raúl en todo el día. Cierto era que lo veía imposible, pero era el último día y quería disfrutar del equipo.
Fue al comedor, apenas quedaban tres minutos para la hora en la que se reunían todo el equipo para comer. Moni, David, Daniel, Flo, Raúl y Juange ya se encontraban allí. Mónica y David se hacían diferentes carantoñas y se daban varios besos; Dani, Flo y Raúl se reían, a la vez que Juange trasteaba su iPhone. Anna se dirigió a Juange, abrazándole, intentando evitar a Raúl.
Mientras le abrazaba miró de reojo a Raúl, que les observaba con una sonrisa tonta. Sí, lo que en ese momento más deseaba era acercarse a él y abrazarlo también, pero se giró, y miró a Dani.
-Hola Annita-le dijo él.
Ella no pudo evitar las lágrimas, habían sido compañeros casi tres años y se separaban para no verse en mucho tiempo. Se acercó a él y lo abrazó también. Al separarse vio como, de los ojos de Dani, también salían algunas lágrimas, al menos no era la única, pensó. Pasó por delante de Raúl, intentando evitarlo, pero él la abrazó antes de que ella pudiera hacer nada.
-Te quiero Saimon-le susurró.
Se estremeció, consiguió soltarse de su abrazo y volvió a emprender el rumbo hasta Flo, al cual no se veía muy animado. Ella intentaba no pensar en Raúl ni en sus sentimientos, sino en su equipo, en el programa, en disfrutar, pero no podía. Sentía la mirada de Raúl en su nuca, un suspiro, y unos pasos andando, posiblemente hacia la puerta de salida. Después, otra persona más. No escuchó nada más, solo se giró y vio que las sillas de Dani y Raúl ahora estaban libres. Suspiró y abrazó a Flo.
-Tío, ¿por qué te vas? Vamos a comer todos juntos.-dijo Dani.
-No puedo.
-¿Por qué?
-No lo entenderías.
-¿El qué no entendería? ¿Que estás enamorado de Anna y que no sabes cómo decírselo?
-No es eso...
-¿Entonces? Conozco esa sensación, me pasó lo mismo con Cristina.
-Pero tú vives con ella y no vas a perderla, yo sí, hoy quizás sea el último día que pasemos juntos. Cada vez que la miro, miles de recuerdos me vienen a la mente, y no puedo evitar soltar mierda salada por los ojos. No sé si estoy enamorado de ella o si solamente es amistad,.. Pero algo hay, y es eso lo que me impide que coma con todos vosotros.
-Pues por eso exactamente, idiota, porque si hoy fuera el último día que pasáis juntos, tendrás que aprovecharlo.
-Sí, pero... ¿y si ella lo sabe? ¿Y si me evita? No podría con eso, Dániel.
-Eres tonto, tío... quiero que entres ahí, que la cojas de la mano, que la saques aquí y que la beses.
-No soy capaz.
-De acuerdo, como quieras.
Entonces Dani entró al comedor, Anna estaba sentada al lado de Flo, comiendo.
-Saimon, ¿puedes venir?-dijo Dani.
-¿Dónde quieres que vaya contigo?
-Tú ven, por favor.
No tuvo más remedio que acompañarle, nerviosa, quién sabe dónde la llevaría. La última vez fue por su cumpleaños, una fiesta que le habían montado todos los del equipo, en un restaurante madrileño de lujo. Salieron del comedor, Raúl se situaba a la izquierda, apoyado en la pared, con los ojos cerrados. Dani carraspeó un poco, y se fue, dejando a Anna con el chico sexy de las bromas.
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